El lenguaje incluyente y las redes sociales

¡Hola a todos! A todas… ¿a todes?, ¡¿a todxs?! Cada vez es más común leer en redes sociales una nueva forma de dirigirse a usuarias y usuarios de internet: el lenguaje incluyente. Más que una moda ortográfica, el lenguaje inclusivo surge a partir de la necesidad de reivindicar la igualdad de género y visibilizar a la población femenina a partir del lenguaje.

Así, en lugar de decir “Hola a todos” es posible duplicar la palabra mencionando los dos géneros: “Hola a todas y a todos”; o reestructurar la expresión por una que no incluya el género: “Hola a todo el mundo”.

Sin embargo, el lenguaje siempre está buscando la forma de ser más ágil y eficiente, aunque eso signifique romper ciertas reglas. El lenguaje incluyente ha optado por transformar las palabras creando nuevas, reemplazando la vocal ‘masculina’ por un nuevo símbolo: “Hola a tod@s / Hola a todes / Hola a todxs”.

 

¿Y la RAE?

 

La Real Academia de la Lengua Española no reconoce el uso del lenguaje incluyente, por una simple razón: en español, el plural ‘todos’ ya incluye tanto al masculino como al femenino.

 

 

Aunque pueda parecer extraño, el argumento de la RAE es que, como lo afirma su director Santiago Muñoz Machado, “en la medida en la que vayan variando las modas, la academia se convierte en notario, en fedatario de cómo se habla y va incorporando conceptos al Diccionario y a la gramática”.

 

Es decir, el trabajo de la Academia no es imponer las formas del lenguaje, sino documentar cómo hablamos los hispanos de todo el mundo y registrar los cambios que se presenten.

 

Más que una moda

 

El lenguaje incluyente no se trata de una moda millennial, sino de otra forma de luchar contra la discriminación en el lenguaje. Esta lucha nació varias décadas antes de que naciera el primer millennial. Es cierto que el lenguaje no es suficiente para cambiar la realidad, pero es evidente que lo que decimos es un reflejo de cómo pensamos y hasta ahora el lenguaje ha reflejado la dominación masculina.

 

 

El lenguaje cambia, se transforma, evoluciona. Gracias al avance de la historia, hoy es posible decir ‘presidenta’ para referirnos a las titulares del ejecutivo, cuando apenas hace unos años esto era una aberración; mientras que palabras como ‘sirvienta’ (que sigue la misma regla que presidenta) han sido aceptadas por la academia durante siglos.

 

El lenguaje incluyente ha ido ganando adeptos y su uso es cada vez mayor, desde finales de los ochenta, la ONU modificó sus estatutos para suprimir el lenguaje sexista, tanto en español, como en inglés y francés.

 

La historia avanza siempre hacia adelante, y la humanidad (que no es lo mismo que decir ‘el hombre’) modificará su forma de comunicarse adaptándose a los nuevos tiempos. Ahora solo queda preguntarnos, ¿cuánto falta para que las marcas se sumen a esta iniciativa?

 

El lenguaje puede hacer todo, menos quedarse quieto.