La gala de los Oscares y el Marketing

Cada año, la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas otorga los Premios Oscar, uno de los eventos del séptimo arte que más expectativas genera en Estados Unidos, México y el resto mundo. Medios de comunicación, televisoras, periódicos y millones de pantallas de smartphones alrededor del globo hacen eco de una noche de gala, glamour y arte en donde todos los nominados sueñan con llevarse la estatuilla.

Y aunque los mexicanos estamos entusiasmados por la posibilidad de que Yalitza Aparicio, Alfonso Cuarón y Netflix arrasen en los premios, varias campañas de marketing operan

Glamour, cine y marketing en una misma noche.

Los números

Después del Súper Bowl, los Premios Oscar son el segundo programa con mayor audiencia en EEUU, por lo que la ceremonia es también el terreno de batalla de campañas de marketing que intentan posicionarse por encima de la competencia ante los ojos de millones de espectadores.

De los más de 40 millones de dólares que invirtió la Academia en 2017, se recuperó casi el triple de lo invertido, alrededor de 120 millones. La televisora estadounidense ABC, dueña de la señal que transmite los premios, paga anualmente más de 70 millones de dólares por mantener su exclusividad, obteniendo dividendos al final de la noche superiores a los 100 millones. ¿Cómo lo logran? Tan solo 30 segundos de publicidad dejan como ganancia 2 millones de dólares. Nada mal.

Millones de hogares en todo el mundo sintonizan la ceremonia.

Las redes sociales de los #Oscares

Año con año los organizadores se esfuerzan en atraer a la audiencia más joven, ya que la mayor parte de la audiencia son mujeres adultas de mediana edad. Para este propósito, las redes han dado excelentes resultados: tan solo en 2014, la famosa selfie de Ellen DeGeneres junto a los actores más famosos de Hollywood superó los 2 millones de retuits, convirtiéndose en la foto más retuiteada de la historia.

La campaña por el Oscar

Quizá lo que resulte más sorprendente del marketing detrás de los Oscar es que las películas que compiten por el galardón también deben hacer campaña. Meses antes de la ceremonia, los realizadores deberán asegurarle un lugar a su película dentro de los festivales más importantes del mundo para no pasar desapercibidos.

Un agente de relaciones públicas especializado es el encargado de coordinar la organización de eventos, ruedas de prensa, proyecciones, entrevistas, notas y reportajes; pero sobre todo mucho networking para permanecer a la vista del jurado. Una campaña así costaría entre 5 y 10 millones de dólares, y se especula que este año Netflix gastó más de 20 millones en posicionar Roma, una de las favoritas este año para llevarse la estatuilla.

Puede parecer mucho, pero como dicen los ganadores, ganar un Oscar no tiene precio, y menos si este año también va para México.

Alfonso Cuarón, ganador en 2013.